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La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas

Observatorio terrorismo actual

Matar Nanclares

Matar Nanclares

Al crear expectativas de éxito político de la izquierda abertzale se mató la vía de la reinserción.

La reinserción fue el mecanismo que a partir de 1982 se aplicó a los miembros de ETA político-militar que renunciaron al terrorismo y se reincorporaron a la vida civil. Un centenar de miembros de este grupo dejó las armas y se comprometió a renunciar a la violencia mediante la reinserción negociada por Mario Onaindia y Juan María Bandrés con el ministro de la UCD Juan José Rosón, que correspondió aplicar al gobierno de Felipe González. El hecho de que los polimilis renunciaran a las armas y se reinsertaran fue considerado una traición por la otra rama de ETA, la militar, que tachó de arrepentidos a quienes dieron aquel paso. La intensidad del rechazo de los milis a la reinserción de sus primos fue tal que en ETA quedó grabado a fuego que ellos nunca debían recorrer un camino similar. De ahí arranca su rechazo a la idea misma de reinserción.

Tras la oleada de reinserciones de inicio de los ochenta, el proceso se paró con el asesinato de Yoyes, que no era una reinsertada, sino que se había acogido a la amnistía de 1977, como los demás miembros de ETA. Una segunda oleada de separaciones de ETA se produjo a principios de los años noventa, como efecto de las políticas de dispersión, pero el fenómeno fue decayendo. Hubo miembros de ETA que se iban desmarcando de la ortodoxia de la banda, pero por su propia iniciativa, sin acogerse a ningún programa gubernamental. José Luis Álvarez Santacristina (Txelis), Carmen Gisasola, Joseba Urrusolo, Kepa Pikabea, entre otros, formaban parte de ese grupo que causaba una gran inquietud en la dirección de ETA por el temor a que la disidencia se extendiera.

No fue hasta después del fracaso de las negociaciones del 2006 cuando desde el gobierno se volvió a reactivar una política específica, que se denominó vía Nanclares porque la cárcel alavesa de ese nombre era el destino final de quienes culminaban el proceso haciendo una autocrítica de su pasado terrorista y solicitando el perdón de las víctimas.

Una veintena de etarras representaron la avanzadilla de la vía Nanclares, pero hasta un centenar más iba siguiendo sus pasos con gestos de alejamiento del terrorismo. Esa evolución se cortó y quedó paralizada hace dos años. El motivo fue que medios y partidos políticos crearon un ambiente de aplauso incondicional hacia los movimientos de Batasuna y se crearon expectativas de éxito político para los seguidores de Otegi.

Cada elogio a Otegi en un titular era un paso atrás de los etarras presos que estaban en el camino del desmarque de ETA. El principal obstáculo para una reinserción es el miedo a tener que romper con ETA y recorrer el camino en solitario, significándose ante sus ex compañeros y entorno social. Al crear expectativas de éxito para la izquierda abertzale aumentaron las esperanzas de los presos de salir en grupo y sin hacer renuncias. Así matamos entre todos la vía Nanclares.

FLORENCIO DOMÍNGUEZ
La Vanguardia, 02/05/12
http://www.lavanguardia.com/opinion/articulos/20120502/54288133405/matar-nanclares-florencio-dominguez.html

Comunicado de COVITE sobre el nuevo plan integral de reinserción de terroristas

Comunicado de COVITE sobre el nuevo plan integral de reinserción de terroristas

Celebrada la reunión del Ministerio del Interior con las distintas Asociaciones de Víctimas del Terrorismo y expuesto el nuevo plan de “reinserción de terroristas” planteado por dicho Ministerio, desde COVITE hemos de manifestar nuestro rechazo más absoluto al mismo.

La pretensión que se persigue desde Interior no es otra sino flexibilizar la denominada “Vía Nanclares”. Si antes para poder acceder al plan de reinserción, y poder ser trasladado a prisiones del País Vasco, el terrorista debía cumplir tres requisitos: separarse de la banda, pedir perdón a las víctimas y asumir la indemnización civil derivada del delito, ahora solo se exigirá el primero de ellos. La mera declaración “solemne” – como dice el Ministerio- de separarse de la banda servirá para que los terroristas cumplan sus condenas en prisiones del País Vasco.

Con dicha postura el Gobierno está demostrando debilidad y poniendo en evidencia que es receptivo a los cantos de sirena que, desde los sectores nacionalistas y el Gobierno Vasco, le acusan de inmovilismo. No puede el Ministerio del Interior hacer suyos los argumentos de dichos sectores relativos a que el 20 de octubre del pasado año ETA declaró el cese definitivo, y menos aún aducir, como ayer se adujo, que el “Movimiento Nacional de Liberación Vasco” ya no está liderado por ETA sino por la izquierda abertzale, porque ambas premisas, la segunda de ellas totalmente errónea, no pueden conllevar la flexibilización de la política penitenciaria, máxime cuando ETA no se ha disuelto, no ha entregado las armas y sus miembros no se han puesto a disposición de la justicia, existiendo una negativa rotunda a colaborar con las autoridades en la resolución de los crímenes sin resolver.

No es este el camino. No se puede estar hablando de que hemos derrotado a ETA y asumir, al mismo tiempo, la hoja de ruta que dicha banda ha diseñado a través del denominado “Acuerdo de Guernica”. Se está cediendo en todos y cada uno de los puntos del mencionado acuerdo: no aplicación de la Ley de Partidos; legalización de organizaciones proetarras como Bildu y Amaiur; impulso internacional a la solución del denominado “conflicto” con la Conferencia de Aiete; el reconocimiento de las múltiples violencias y con ello de “la violencia del Estado” tal y como está pretendiendo el Gobierno Vasco…; y ahora le toca el turno a otro de los puntos, la flexibilización de la política penitenciaria.

Es obvio que la Vía Nanclares está muerta. De los 570 etarras que cumplen condena solo 26 de ellos han asumido dicha vía. Con semejantes números ¿qué hace creer al Gobierno que una flexibilización de los requisitos llevará consigo unos mejores resultados? Resulta de una ingenuidad pasmosa tan solo considerarlo. Este nuevo plan, tan muerto como el anterior, solo constata flaqueza y no hará sino que el colectivo de presos y la denominada izquierda “abertzale” se afiancen en su discurso de una solución colectiva que tenga como resultado final la puesta en libertad de todos los encarcelados, todo ello alentado por los voceros nacionalistas y por ciertos sectores del socialismo de Euskadi.

Un Gobierno con mayoría absoluta, como el actual, no debe ceder a semejantes chantajes. El problema de inmovilismo no es del Gobierno, es de quien está en la cárcel y de quien, supuestamente, está derrotado, y esos, y solo esos, son los que tienen que moverse en la única dirección posible: la separación de la banda, la petición de perdón a las víctimas, la asunción de la responsabilidad civil derivada del delito y la colaboración con las autoridades en los crímenes sin resolver. Otra solución conllevará cada vez más exigencias. Hoy nos hablan de la flexibilización de la Vía Nanclares, mañana, de seguir por este camino, nos hablaran de flexibilizar el cumplimiento de las penas. Tiempo al tiempo.

 

¿Puede acabar el País Vasco como Kosovo?, por José Luis Heras Celemín

¿Puede acabar el País Vasco como Kosovo?, por José Luis Heras Celemín

Resueltas las elecciones autonómicas en Asturias y Andalucía con el ascenso al poder de la coalición de izquierdas PSOE - IU y acuciando Europa con la racionalización económica del Estado de las Autonomías español, es el momento de volver la vista hacia las que aparecen en el horizonte como próximas elecciones autonómicas, que son las que tendrán lugar en la Comunidad Autónoma Vasca, si no se producen alteraciones en el calendario electoral previsto.

Y al respecto, lo primero que merece atención es la fecha en la que puedan celebrarse: Dado el estado de la actividad política nacional, con un Gobierno del PP al comienzo de la legislatura y actuando con mayoría absoluta; y conocido el grado de deterioro y desprestigio a que ha llegado el partido socialista, con un Secretario General de crédito menguado y con fecha de caducidad marcada, la convocatoria de las elecciones autonómicas vascas puede que sea supeditada a los intereses particulares del partido al que pertenece el lehendakari: El PSOE de Pachi López.

Teniendo como precedente la actuación del ex presidente socialista Rodríguez Zapatero, que en su momento supeditó los intereses nacionales a los electorales del partido, - adecuando la fecha de la convocatoria electoral y evitando la redacción de unos Presupuestos Generales del Estado que inexorablemente habrían de ser restrictivos - algunas de las fuerzas políticas que concurrirán a las urnas ya trabajan sobre la hipótesis de que va a ser adelantada la fecha de los comicios vascos.

Tal es el caso, entre otros, del Partido Nacionalista Vasco que, aunque sin publicarlo, ya ha acomodado su dinámica y trabajos a la posibilidad, casi certeza, de que Pachi López adelante las elecciones autonómicas para evitar el desgaste político que le supondría imponer las restricciones que exige Europa en los meses que faltan para que acabe la legislatura.

Otro tanto puede aventurarse al enjuiciar la decisión del portavoz de Amaiur, Iñaki Antigüedad, que recientemente ha abandonado el Congreso de los Diputados, para, posiblemente y como ya alguien ha aventurado, dedicar su tiempo a preparar su candidatura a la Lehendakaritza.

Sin embargo, aunque persuadidos casi todos del adelanto de las elecciones, por el temor socialista a aplicar ahorros y sobriedades en asuntos llamados "sociales", no existe coincidencia a la hora de precisar la fecha de concurrencia a las urnas. Y es que mientras unos la esperan para la próxima primavera, por entender que hasta esa fecha se pueden dilatar las medidas que exige Europa, otros la suponen casi inmediata, incluso para antes del comienzo del verano, por creer que cada día que pasa corre en perjuicio de los intereses electorales socialistas.

Por lo anterior, si hay que pronunciarse por una fecha, puede que lo más acertado sea decidirse por el periodo del que ya se habla en los bazokis y ambientes del PNV: octubre o noviembre del año actual. Y es que parece razonable suponer como posible que hasta esa fecha pueda Pachi López aspirar a quedarse como lehendakari sin grandes costes electorales, a la vez que, de cara a los comicios, mantiene ante el electorado la atractiva imagen de una fuerza política "nacional y de izquierdas" reacia a imponer restricciones sociales y capaz de concitar el voto útil no nacionalista.

Inmediatamente después de ocuparse de la fecha, parece oportuno fijar la atención en lo que se ha dado en llamar "intención de voto", que no es otra cosa que la perspectiva electoral de las distintas ofertas electorales. Y al respecto parece adecuado entrar a considerar la postura, común en fuerzas políticas de signos e ideologías distintas, frente a una realidad que hasta ahora parecía una simple entelequia pero que, gracias a las derivas e irresponsabilidades de José Luis Rodríguez Zapatero en el pasado reciente, quizá ya no sea tal: La pretensión independista de algunos sectores vascos, que ya alguien ha bautizado como la "kosovización" o "balcanización" de Euskadi, en recuerdo al proceso independentista que tuvo lugar en Kosovo y en el área geográfica de los Balcanes, cuando se produjo la desintegración de Yugoslavia.

En este sentido, teniendo en cuenta las previsiones electorales que se derivan de las últimas encuestas publicadas, parece que ninguna de las fuerzas que concurren a los comicios va a disponer de una mayoría suficiente para acometer en solitario la tarea de "declarar la independencia de Euskadi" de forma unilateral y al margen del Estado y la legislación vigente.

Sin embargo, si se cumplen las previsiones que arrojan los sondeos, sí entra dentro de lo posible que tal aventura pueda ser emprendida por una alianza de las formaciones políticas vascas que concurran a las elecciones con ánimos y aspiraciones independentistas, ya sean confesos y declarados (AMAIUR) o manifestados en su programa como una aspiración remota (PNV).

Por ello, no parece improcedente cuestionarse cuáles son las posibilidades reales que existen para que el Partido Nacionalista Vasco y la Coalición AMAIUR lleguen a un acuerdo postelectoral, en pos de la independencia. A tal efecto, parece necesario detenerse en el análisis, siquiera sea elemental, de la realidad individual de cada uno de ellos antes de considerar los intereses particulares de cada formación política.

La situación política del PNV puede resumirse como la de un partido en retroceso, que se ha visto privado del poder autonómico por la coalición entre socialistas y populares y que ha descubierto que su concurso en la vida política vasca, que ellos creían imprescindible, sólo parece necesario.

Después de su experiencia fuera de Ajuria Enea, todo intento de aventurar su postura ante la eventualidad de una coalición con el resto de las fuerzas independentistas, es una simple ficción que ni siquiera sus portavoces más cualificados se atreven llevar a otros grados de concreción que los que surgen de sus palabras:

"Aunque yo, personalmente, no soy partidario de una coalición con los abertzales para conseguir la independencia, en el caso de que existiera tal posibilidad habría que consultarla con las bases".

"Si tuviera que aventurar los porcentajes de la afiliación que son partidarias de una coalición con los abertzales, éstos no son uniformes. Por provincias, puede que en Guipúzcoa sea del 60 %, en Vizcaya el 50 % y en Álava alrededor del 40%.

En cuanto a las circunstancias políticas de AMAIUR, una vez desechadas las posturas violentas y concretada su posición dialogante en el Debate de Investidura del Presidente Rajoy, con la frase de Iñaki Antigüedad "Nos atornillaremos a la silla de la mesa de negociación...", lo primero que cabe destacar es que la reunión de los diputados abertzales que ocupan escaño en el Grupo Mixto del Congreso de los Diputados no es un conjunto homogéneo de personas salido de un grupo político uniforme.

Por el contrario, AMAIUR es una coalición de distintas formaciones políticas con identidades y pretensiones distintas en la que, a título de ejemplo, para unirse a las fuerzas de izquierdas ha tenido cabida hasta el diputado Larreina, insigne miembro del religioso y catolicísimo Opus Dei.

Detectadas la actual falta de concreción del PNV (que para acordar el pacto hacia la balcanización habría de recurrir a las bases), la falta de homogeneidad de los que integran la coalición abertzale, las enormes diferencias ideológicas entre ellos y la aparente desconexión, cuando no enfrentamiento, en la que han vivido a lo largo del tiempo, no parece sencillo aventurar un resultado en el supuesto de que alguien tratara de coordinar los intereses particulares de las fuerzas que podrían estar interesadas en impulsar la "balcanización de Euskadi".

Pero porque la eventualidad de un intento de segregación unilateral es importante - en el País Vasco ahora si los resultados electorales se ajustan a las previsiones, o en cualquier otra Comunidad Autónoma en su momento y en función de circunstancias diversas difíciles de prever - parece oportuno considerarla con rigor y seriedad y esperar que los Poderes del Estado, de acuerdo con las normas y Leyes que propician y regulan la convivencia nacional, obren en consecuencia.

José Luis Heras Celemín es corresponsal de Periodista Digital en el Congreso de Diputados

http://www.periodistadigital.com/politica/parlamento/2012/05/03/pais-vasco-pnv-amaiur-kosovo-balcanizacion-euskadi.shtml

El Foro Ermua cree que "el plan refuerza la gran victoria política de ETA y que el PP cae en la trampa tendida por el Gobierno socialista"

El Foro Ermua cree que "el plan refuerza la gran victoria política de ETA y que el PP cae en la trampa tendida por el Gobierno socialista"

La presidenta del Foro Ermua, Inma Castilla de Cortázar, ha criticado hoy que el Gobierno asuma como propios los acuerdos a los que llegó el Ejecutivo socialista con los terroristas, tras señalar que el plan de reinserción anunciado "refuerza esa gran victoria política de ETA".

La presidenta del Foro Ermua, Inma Castilla de Cortázar, ha criticado que el Gobierno asuma como propios los acuerdos a los que llegó el Ejecutivo socialista con los terroristas, tras señalar que el plan de reinserción anunciado "refuerza esa gran victoria política de ETA".

Castilla de Cortázar ha hecho estas declaraciones tras reunirse con el ministro del Interior, Jorge Fernández Díez, dentro de la ronda de contactos que ha mantenido con las asociaciones de víctimas del terrorismo para explicarles el plan de reinserción de terroristas, anunciado por el Gobierno.

Tras señalar que el plan de reinserción puede estar "bienintencionado", la presidenta del Foro Ermua ha lamentado que el Gobierno del PP haya "entrado en la trampa" de asumir los acuerdos a los que llegó el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero: “cuando todo esto fracase, porque fracasará “la culpa la tendrá el PP”.

En este sentido, ha subrayado que, aunque el plan persigue la disolución de ETA, se hace sin buscar la derrota de la banda, que "quiere imponer sus fines políticos para lograr lo que siempre ha conseguido matando y extorsionando, porque no lograba persuadir", ha remarcado.

Según la presidenta del Foro Ermua, el ministro les ha trasladado que el PP no ha pactado ni pactará nunca con ETA, organización que, en su opinión, lo único que necesita en estos momentos "es que se consumen los acuerdos". Jorge Fernández les ha dicho también, en palabras de Castilla de Cortázar, que es el momento de buscar una "solución astuta", porque la realidad actual es distinta a la de otros años. Lejos de convencerle las explicaciones del ministro, la presidenta del Foro de Ermua ha advertido que el problema es que tienen un diagnóstico erróneo y de que cuando una enfermedad no se afronta se cronifica. Ha considerado además "enormemente sospechoso" que algunos partidos como el PNV, CIU, el PSOE y GARA estén encantados con el plan de reinserción.

Nigeria: un gobierno demasiado débil para detener a los islamistas

Nigeria: un gobierno demasiado débil para detener a los islamistas
Denuncian los arzobispos Onaiyekan y Kaigama

ROMA, lunes 30 abril 2012 (ZENIT.org).- Los obispos de Nigeria han censurado al gobierno, afirmando que es demasiado débil para afrontar la creciente amenaza de los islamistas que llevan a cabo una campaña de terror contra los cristianos.

El arzobispo Ignatius Kaigama, presidente de la Conferencia Episcopal y el arzobispo John Onaiyekan de Abuja denunciaron la débil respuesta del gobierno a la creciente amenaza de los grupos islamistas, afirmando que los cristianos están cada vez más en riesgo de un ataque.

Hablaron después de que al menos 21 personas fueran asesinadas y más de otras veinte heridas ayer domingo 29 de abril, en ataques coordinados que tenían como objetivo los servicios dominicales en un campus universitario en Kano, y una capilla en Maiduguri que pertenece a la Iglesia de Cristo de Nigeria.

La violencia es la última de una serie de ataques a los fieles en domingo pero, en un signo de que la situación ha empeorado, los cristianos de la capilla de la Universidad Bayero fueron tiroteados por islamistas cuando trataban de escapar del escenario.

Nadie ha reivindicado la autoría de los ataques

Hablando desde Nigeria, en entrevistas con la fundación católica Ayuda a la Iglesia Necesitada, ambos obispos dijeron que han perdido la paciencia con los nulos esfuerzos del gobierno para detener la crisis causada por Boko Haram y otros grupos militantes.

El arzobispo John Onaiyekan dijo: "Al principio estábamos dispuestos a ser pacientes con el gobierno cuando decía que este tipo de terrorismo islámico es nuevo".

"Han tenido tiempo suficiente para aprender cómo manejar esta situación, reuniendo inteligencia sobre los directamente implicados y ofreciendo documentación".

"Ha quedado claro que tenemos un débil gobierno que ha reunido un conjunto de compromisos que significan que la acción que debería tener lugar no está teniendo lugar".

El arzobispo dijo que el gobierno estaba demasiado dividido "para mostrar la voluntad política" para afrontar la crisis.

Por su parte, el arzobispo Kaigama dijo: “Los ataques crecientes muestran que la seguridad del gobierno no funciona".

"El gobierno no es capaz de manejarse con la situación de seguridad y nos sentimos completamente aprensivos como resultado".

"Por qué el gobierno no puede identificar a la gente implicada desconcierta a la imaginación. Yo pago impuestos y tengo derecho a saber que se está haciendo sobre el problema".

El arzobispo Kaigana, cuya diócesis norteña de Jos ha estado entre las más afectadas por la violencia islamista, dijo: "Estos jóvenes asesinados en la universidad eran la esperanza de nuestro país. Esto desafía a la lógica, Eran gente que trataba de construir un país mejor".

El grupo islamista Boko Haram, que ha reivindicado la responsabilidad de un número de ataques, se dice que ha asesinado al menos a 450 personas este año sólo en violencia contra objetivos no sólo de iglesias sino de edificios del gobierno, la policía y mercados.

En uno de los peores ataques, 44 personas fueron asesinadas y más de 80 heridas el día de Navidad, el año pasado, cuando un suicida con bomba atentó contra la iglesia católica de Santa Teresa, en Madalla, fuera de la capital.

El mes pasado, un portavoz de Boko Haram dijo que el grupo terrorista islamista ha declarado "una guerra a los cristianos" y que busca su "erradicación" de todas las partes del país.

El Gobierno vasco excarcelará a los etarras que considere enfermos

El Gobierno vasco excarcelará a los etarras que considere enfermos

El Gobierno vasco tiene en exclusiva la competencia en sanidad penitenciaria desde 2011. 

En junio de 2011, el Gobierno de Jose Luis Rodríguez Zapatero realizó la transferencia de competencias al País Vasco en materia de sanidad penitenciaria. En principio, estaba destinado a ser parte de un proyecto más amplio encaminado a que también el resto de comunidades asumieran la sanidad penitenciaria.

No obstante, y tal y como informa El Mundo, esa transferencia a las demás CCAA no se ha llegado a producir, aunque ha pasado casi un año desde entonces. Por ello, ahora el Gobierno vasco tiene en sus manos las llaves para las posibles maniobras con presos etarras enfermos. Esta cesión de competencias cobra todavía más importancia con la ‘vía Nanclares’ aprobada por el Gobierno de Rajoy.

En la práctica, esto implicará que los médicos que decidirán sobre los internos serán dependientes del Gobierno vasco, aunque la decisión que se adopte sobre la situación penitenciaria de un interno enfermo deberá contar con el visto bueno del Ministerio del Interior. No obstante, varias fuentes indican al diario de Unidad Editorial que casi nunca la autoridad gubernativa rectifica la decisión médica.

De modo que, siguiendo el plan anunciado por Jorge Fernández, los etarras que se desmarquen de la organización, y hagan cursillos de educación cívica podrán acercarse a las cárceles vascas, y posteriormente optar a la reinserción.

Cuando lleguen a las cárceles, estos etarras accederán al sistema interno sanitario de los recintos carcelarios, en manos del Gobierno vasco. No hay que olvidar que el lehendakari se ha mostrado partidario en varias ocasiones de un acercamiento masivo de presos de ETA las cárceles vascas, y ha reclamado a Rajoy que haga un "movimiento claro" para "consolidar el proceso de paz".

Desde el entorno proetarra la presión hacia el Ejecutivo vasco aumenta cada día, exigiéndole que excarcele a una veintena de presos enfermos, petición que han llevado incluso al Congreso de los Diputados. Por tanto, no es descabellado pensar que si se avanza en este nuevo plan integral de reinserción y se produce el previsible acercamiento de presos etarras a cárceles vascas, esa excarcelación por motivos de salud podría estar más cercana.

http://www.libertaddigital.com/nacional/2012-04-30/el-gobierno-vasco-excarcelara-a-los-etarras-que-considere-enfermos-1276457185/

Interpol cuenta los votos que de verdad dan miedo al PNV; por Pascual Tamburri (Ruta norte)

Interpol cuenta los votos que de verdad dan miedo al PNV; por Pascual Tamburri (Ruta norte)

Las encuestas anuncian que la izquierda abertzale sobrepasará al PNV y tendría hoy más fuerza autonómica. Junto a eso, el PSOE se hunde y el PP no llega. ¿Es una democracia libre?

Los votos no dan el mismo miedo que dan los tiros, las bombas, los secuestros, el terrorismo callejero y la marginación social. Al fin y al cabo, son sólo votos, y hasta queda quien cree que por sí mismos son un síntoma indudable de libertad. Yo, quizá porque he nacido en Navarra, no llego tan lejos: hay circunstancias en las que existe una democracia formal en las instituciones pero partes enteras de la sociedad viven en el miedo, bajo la amenaza, en la marginación y, en definitiva, sin más libertad que la aparente.

Para que una libertad sea ficticia, formal, teatral, no hace ni siquiera falta que los asesinos estén asesinando. Basta con que la banda exista y su entorno social la apoye, porque conservará su capacidad de hacer daño (no sólo de matar), y por tanto de amenazar. Es decir, la capacidad de reducir la libertad a apariencia y de privar de plena legitimidad a cualquier consulta democrática. En realidad, sólo erradicada la banda y su entorno, y muchos años después de tal cosa si se han de sanar las heridas culturales y psicológicas, podrá haber una plena y verdadera libertad. Hasta entonces, en grandes partes de la sociedad y para ciertas cosas en toda ella, no habrá más libertad que la que queramos fingir que sentimos.

Durante décadas, y por uno de aquellos chalaneos ucederos, hemos fingido que en las tres provincias vascas y en Navarra había una plena democracia. Una ficción que ya se demostró cómoda pero contraproducente en la Transición y que ahora se vuelve contra sus autores y contra los antes amigos de éstos. A día de hoy, en la comunidad autónoma vasca, las encuestas anuncian una probable victoria electoral de la izquierda abertzale, es decir de ese conjunto humano al que todos identificamos con el permanente sostén "civil" de ETA, desde Herri Batasuna a Amaiur, con las incorporaciones, inclusive canónicas, que el viento a favor estimula. Los marxistas y abertzales pueden obtener una mayoría relativa en el parlamento vasco si se celebran elecciones anticipadas, adelantando en varios escaños al PNV aunque éste conservaría un mayor número de votos y su peso tradicional en Vizcaya.

Hace unas semanas el hasta ahora líder de Aralar, Patxi Zabaleta, equiparaba la posición política y social del PNV en el País Vasco a la de UPN en Navarra. Con todos los matices que se quiera, algo de razón tenía, puesto que con las encuestas en la mano también el partido de Yolanda Barcina conservaría su mayoría relativa a duras penas, y también en Navarra el resultado del relajamiento frente al terrorismo sería un avance electoral del voto simpatizante con ETA. Así que unos sacudieron el árbol y ahora Amaiur y Geroa Bai se disponen a recoger los frutos, lo que no se yo si es muy democrático. Lo que sí parece es que la ilusión por la victoria, que nació con Zapatero y sus bajezas, no decae en ese campo, ni deja mucho espacio para opciones menores o minorizadas como la Aralar primigenia o incluso los corresponsales en la zona de Izquierda Unida.

En este escenario, que es el que los grandes partidos están manejando en sus análisis, los partidos burgueses-regionalistas ganan sin triunfar, y necesitan aliados para conservar el Gobierno o para reconquistarlo. El avance batasuno pone en este sentido las cosas difíciles, lo que no dudo era objetivo de los que diseñaron la estrategia de la llamada tregua. O PNV y UPN aceptan gobiernos regionales apoyados o tolerados por Amaiur o ven cómo a su alrededor los posibles aliados alternativos se tambalean. En particular, el PSOE, tanto el vasco de Patxi López como el navarro de Roberto Jiménez, ve cómo su intención de voto en elecciones autonómicas disminuye hasta mínimos históricos, hasta hacer inclusive insuficiente su ayuda en una coalición electoral.

¿Y el PP? En Navarra, a día de hoy y a la espera de un Congreso Regional que no anuncia cambios drásticos en la gestión, la intención de voto sigue siendo muy inferior a las esperanzas, bien fundamentadas, que se despertaron con la refundación de 2008 y 2009; sería incluso inferior a los escaños obtenidos en 2011, y en todo caso insuficiente para ofrecer a UPN una alternativa a la alianza socialista. En cambio, sí sería posible una alianza de "progreso" entre todos los abertzales y los socialistas. En el País Vasco, aunque el PP crecería, dejaría a Antonio Basagoiti muy lejos de los más de 300.000 votos conseguidos por Jaime Mayor Oreja hace una década, e incluso por debajo de los resultados obtenidos por María San Gil. Según cómo viniesen dadas, la bajada socialista haría imposible una renovación del acuerdo López-Basagoiti, y colocaría al PNV como único posible acceso del PP vasco al poder. Suponiendo que el PNV quisiese. Claro que peor lo tiene el PP en Navarra, a no ser que cambie el paisaje profundamente.

Estoy seguro de que la gente del PNV quiere el fin de ETA. Pero igualmente estoy convencido de que no lo quieren a este precio: para ellos, el escenario ideal sería uno en el que la banda desapareciese, ellos quedasen como fuerza única o hegemónica del nacionalismo y los grupitos de sensibilidades de izquierda y extrema izquierda encontrasen su acomodo entre PSOE e IU, y si acaso fundando alguna pequeña capillita. Pero eso no se va a dar, y el PNV, que querría estar haciendo su política hablando en nombre de la región y recibiendo las reverencias de PP y PSOE, se encuentra emparejado con una coalición vertebrada por terroristas y exterroristas de formación, en muchos casos, marxista. El casi exdiputado de Amaiur, Iñaki Antigüedad, dijo el otro día que "nunca se me va a pasar por la cabeza pedirle a ETA la disolución", es decir que ni pide ni espera el fin de ETA, y lo justifica por "un montón de gente en la cárcel, una responsabilidad respecto a sus militantes presos". Está claro que la sensación general de crisis, unida a la ilusión que en muchos despierta Amaiur y a la transmisión del miedo y de la propaganda de éstos, creará dificultades a los grandes partidos nacionales. Pero antes y más, me temo, al mismo PNV. A no ser que, como algunos esperan, recapacite antes.

http://www.elsemanaldigital.com/blog.asp?idarticulo=121192&cod_aut=

ETA transmite su nerviosismo a través de los «interlocutores»

ETA transmite su nerviosismo a través de los «interlocutores»

J. M. Zuloaga

MADRID-Los autoproclamados «intermediarios» en el «conflicto» de ETA han hecho llegar, en los últimos días, un mensaje en el que la banda exige al Gobierno movimientos urgentes (el paso previo a un ultimátum), ante lo que consideran «parón» del «proceso», según expertos antiterroristas consultados por LA RAZÓN.

Los intermediarios, cuya cabeza visible es el abogado sudafricano Brian Currin, que recientemente ha visitado el País Vasco, no han tenido acceso al Ejecutivo de Mariano Rajoy, que nunca les ha dado carta de naturaleza, por lo que se limitan a entrevistarse con representantes políticos vascos, entre ellos socialistas y nacionalistas, que son con los que propiciaron, durante la anterior legislatura, el «proceso», cuyo «parón» denuncian los pistoleros.
El diario «Gara» titulaba ayer que la «parálisis del PP con los presos comienza  a inquietar al PSOE y al PNV», y lo publicaba horas antes de que la llamada «izquierda abertzale» (Batasuna) publicara una nota contra el PP y, en especial, contra su dirigente en el País Vasco, Antonio Basagoiti.

En el asunto de ETA nada sucede porque sí, y se observa una relación causa-efecto entre la visita de los intermediarios, las  declaraciones que hicieron, el titular de «Gara» transfiriendo la inquietad del mundo proetarra a nacionalistas y  socialistas y, finalmente, la nota de Batasuna, según los citados expertos. Existe un gran nerviosismo en la banda y su entramado por la política de firmeza del Gobierno del PP, con la que no contaban, ya que, de una forma irresponsable, se les había transmitido que el partido de Rajoy continuaría con el «proceso». Ahora llegan las consecuencias y la estrategia de aislar al PP  e intentar  ponerle entre la espada y la pared.

Durante su estancia en el País Vasco, Brian Currin declaró que no tenía sentido exigir la «disolución» de ETA. En su opinión, «podría ser, incluso, un riesgo, ya que si salen los presos, no habrá una organización que les ayude». Aprovechó la ocasión para pedirle al Gobierno de Rajoy que «mueva ficha» y que dialogue con los pistoleros sobre el acercamiento de los reclusos. Alberto Spektorowski, otro de los interlocutores, declaró a una emisora de radio que tenía la impresión de que cuando se legalice Sortu y los presos sean acercados, se producirá el «desarme» de ETA. No ofreció ninguna seguridad de que lo que aventuraba fuera a ser cumplido por los terroristas.

http://www.larazon.es/noticia/2911-eta-transmite-su-nerviosismo-a-traves-de-los-interlocutores