Blogia

La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas

«È una svolta, ma attenti a non abbassare la guardia»

Da Madrid. «È un momento molto importante: siamo a un crocevia. Il panorama politico cambierà da ora in poi». Vede luci e ombre, lati positivi e negativi, José Luis Orella, professore di storia contemporanea all'università San Pablo Ceu di Madrid. Navarro di nascita, basco di adozione, ha passato quasi tutta la sua vita a Bilbao, dove partecipa al dibattito pubblico attraverso un foro cattolico. Oggi, di fronte all'apertura dei negoziati fra governo ed Eta, non nasconde la sua preoccupazione: «Quando si parla con terroristi che hanno ucciso per difendere la loro ideologia, a quali conclusioni si può arrivare?» si chiede. «Quali condizioni hanno facilitato il negoziato? Temo che sia una prova di debolezza». Orella non si fida del tutto: «L'Eta esiste ancora».

In passato ci sono stati altri negoziati e contatti fra diversi esecutivi spagnoli e l'Eta. Tentò questa via anche il governo di José Maria Aznar...

Apparentemente si tratta di iniziative simili, anche se i protagonisti di oggi non lo ammettono. Ma questa volta nella tregua dell'Eta ci sono due fattori positivi: nel processo si sono impegnati anche interlocutori stranieri, ad esempio irlandesi. All'estero pensano che la tregua sia più seria di quanto non lo pensiamo noi in Spagna. Un altro elemento positivo è che questa volta la sinistra, i nazionalisti radicali, hanno la possibilità di acquisire protagonismo politico: un domani potrebbero entrare nel governo basco, non sarebbero più emarginati, e tenterebbero una sorta di sorpasso al Partito nazionalista basco. Abbandonerebbero ogni forma di violenza, come accadde con lo Sinn Fein. Nel 1998 la tregua non funzionò e l'Eta tornò alle armi: non aveva altro protagonismo al di fuori della violenza.

È possibile una certa normalizzazione come in Irlanda?

È anche una questione generazionale. Le nuove leve del radicalismo sono figli dell'emarginazione, della periferia e anche del fallimento scolastico. A questi giovani i radicali offrono una loro alternativa. Il primo problema è quello educativo.


Ma oggi qual è la situazione del Paese Basco: da quasi tre anni l'Eta non uccide più. È finita realmente?

L'Eta esiste ancora, è presente. Si può parlare in modo totalmente libero? C'è ancora paura: non tanto degli assassini, ma del boicottaggio sociale. Non ci fidiamo perché c'è ancora estorsione, c'è ancora la cosiddetta violenza di bassa intensità. L'Eta non ha ancora abbandonato le armi.

Michela Coricelli

Avvenire, 30 de junio de 2006

José Luis Orella, portavoz de Foro El Salvador y presidente de Foro Arbil, entrevistado en La tarde, de COPE, por Cristina López Schlichting.

José Luis Orella, portavoz de Foro El Salvador y presidente de Foro Arbil, entrevistado en La tarde, de COPE, por Cristina López Schlichting.

Lunes 10 de junio de 2006. En la segunda hora del programa La tarde, de COPE, dirigido y presentado por una de las estrellas de la radio española, Cristina López Schlichting, José Luis Orella Martínez, navarro de origen y vasco de adopción, fue entrevistado por la citada al objeto de comentar diversos aspectos en torno al libro, del que ha sido director, “La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas”. Los orígenes y vocación de ambos foros, los principales contenidos del libro, sus coautores, algunas de sus conclusiones, sus esperanzas y propuestas… Una entrevista que puso de manifiesto la magnífica recepción del libro por el equipo de La tarde y su apoyo incondicional a esta libre iniciativa de un grupo de hombres movidos por su pasión por la verdad.

Por la noche, Jaime Larrínaga, presidente de Foro El Salvador y expárroco de Maruri, participó, a su vez, en un debate de Tele Madrid sobre cuestiones de rabiosa actualidad: nacionalismo, el mal llamado proceso de paz, el comportamiento del gobierno de la nación, etc. Un debate sugerente y apasionado que no pudo dejar a nadie indiferente.

Y hoy, 11 de junio, las ondas vuelven a citar a José Luis Orella en CITY Radio, una de las más jóvenes y dinámicas de la comunidad madrileña.

Entrevista con Jaime Larrinaga, sacerdote vasco amenazado por ETA: “A mí, que tengo los veinte primeros apellidos vascos, me acusan de antivasco”.

Jaime Larrínaga (1940) tuvo que dejar su tierra, el País Vasco, después de que su nombre apareciera en papeles de ETA. Sin miedo, pide justicia para las víctimas. Su pecado, dice, es no ser “imparcial”, porque afirma que ante las víctimas y los terroristas no puede serlo. Su penitencia, tener que dejar su tierra, el País Vasco. Primero, su nombre apareció en algunos medios de comunicación; después, en papeles de ETA. Entonces, llegó la escolta y, finalmente, el exilio.

Pero el precio ha sido mucho más alto...

Fui el párroco de Maruri durante 35 años y, desde que empezó a pasar todo esto, el cincuenta por ciento de la población me dio la espalda. Incluso amigos míos... Hubo gente que me vino llorando y pidiéndome perdón porque no podía venir a la misa, puesto que, en caso contrario, podrían tener problemas.

Vaya decepción.

Sufrí mucho. Podría haber aguantado allí con escolta, pero en agosto de 2003 decidí dejar la parroquia porque los feligreses que venían eran casi héroes o mártires. A las personas que venían a mi parroquia se les consideraba antivascos.

Toda una lección de cómo somos los humanos ante determinadas situaciones, ¿no?

Bueno, vi la miseria humana a la que conduce el nacionalismo, que entiendo que es algo irracional. Y en esa irracionalidad están los motivos por los que ha matado ETA.

En Zaragoza, precisamente, ha presentado un libro -del que es coautor- sobre “mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas” ante la “tregua” de ETA. Cuénteme cómo ve este alto el fuego.

En el libro escribimos varias personas con la intención de que se abra un debate en la sociedad sobre la actual situación política. Entiendo que el pueblo no sólo debe ser soberano cada cuatro años. Cuando se toma una decisión importante, como es negociar con los terroristas, el pueblo también debe tener derecho a decidir.

Pero se intenta lograr el fin de la violencia.

Entiendo que a esta situación se le ha mal llamado “proceso de paz”, porque aquí no ha habido dos bandos. Sólo ha habido uno que mataba y, el otro, sólo ponía los muertos.

Y ¿qué propone?

Que se escuche a la ciudadanía. Ha habido manifestaciones multitudinarias para pedir que no se negocie con ETA y el Gobierno está obligado a escuchar ese clamor... No sólo se tiene que pactar con los nacionalistas porque ellos se benefician de los logros que a través de la violencia consigue ETA. Si se va a hablar con los terroristas, que se disuelvan las Cortes, se convoquen elecciones y se lleve esa opción en un programa electoral. No se puede negociar con los terroristas en un país donde hay democracia.

Ningún Gobierno, con sus respectivas medidas, ha tenido éxito en su intento de acabar con ETA. Si la vía actual tampoco vale, según su criterio, ¿que solución vería adecuada?

Aplicar la ley. En los dos últimos años, la banda terrorista estaba ya en las últimas. Con Batasuna ilegalizada, sin representantes en las instituciones... Porque para que haya una auténtica paz tiene que haber justicia. Si no, ¿qué se tendrá, la paz de Azcoitia, donde un asesino tiene una tienda junto a la viuda del hombre al que mató? No. Tiene que haber verdadera justicia.

Usted cuenta siempre que su “pecado” ha sido ser parcial...

Sí, digo que mi pecado es no ser imparcial porque ante la víctima y el terrorista no puedo serlo, estoy de parte de las víctimas porque Dios, en el que creo, toma partido por los pobres y los indefensos. Yo entiendo que en elPaís Vasco no hay más pobre y más indefenso que las víctimas del terrorismo.

En el País Vasco, desde el púlpito también se ha influido en esta cuestión.

Nosotros, en 1999, fundamos el Foro El Salvador que, entre otras cosas, denuncia la hegemonía del nacionalismo vasco en la Iglesia vasca y nosotros creíamos que debía vaciarse de ese virus.

¿Virus?

Sí, el virus del nacionalismo, que es una cosa irracional. De hecho, todo mi problema empezó porque yo critiqué a ETA y al nacionalismo excluyente y a mí, que tengo los 20 primeros apellidos vascos y hablo el vascuence, si voy allí, me dicen que soy antivasco. Y todo porque no coincides con su mismo nacionalismo. Y repito lo del virus, porque los terroristas se hacen, no nacen. Allí todo se juzga bajo el mismo prisma: el del nacionalismo.

Pilar Estopiñá  

Heraldo de Aragón, 6 de julio de 2006

Recomendación de Criteria: lúcida guía para no perderse en los laberintos de la negociación con ETA.

Cuando la realidad alcanza velocidades de vértigo y toma rumbos cada vez más inciertos, libros como La tregua de ETA se tornan imprescindibles.

José Luís Orella, director del Departamento de Historia y Pensamiento de la Universidad San Pablo-CEU, coordina a un equipo de nueve historiadores y periodistas para proporcionarnos una consumada visión del fenómeno etarra.

El riguroso y multidisciplinar enfoque de la obra le permite al lector alzarse sobre la inmediatez de momento. Al comprender las constantes que acompañan a ETA desde sus inicios y las consecuencias de sus sanguinarias acciones, el libro proporciona las claves para suponer su comportamiento futuro, máxime cuando la banda terrorista no ha renunciado a ninguno de sus principios.

Las páginas de La tregua de ETA hilvanan con perfecta unidad de estilo y notable claridad expositiva cuestiones tales como la historia de las Vasconias, los mitos del nacionalismo vasco, o la relación entre terrorismo, nihilismo y totalitarismo para acabar conformando un completo paisaje de la situación actual.

La obra cuenta con un prólogo de Fernando García de Cortázar y recoge las opiniones de trece personalidades públicas de la importancia de Federico Jiménez Losantos o Pío Moa.

Así mismo, en sus anexos incorpora relevantes documentos de la Iglesia Católica y de entidades cívicas directamente implicadas en la lucha contra el terror secesionista. 
Los coautores son nueve reconocidos expertos en los ámbitos desde los que investigan la cuestión:

José Basaburua (especialista en análisis político de la actividad terrorista),

Antonio Beristain (fundador del Instituto Vasco de Criminología y de la Sociedad Internacional de Victimología),

José Ignacio Echaniz (redactor de la revista Arbil),

Rafael Ibáñez Hernández (historiador),

Jesús Laínz (colaborador de Elsemanaldigital.com),

Jaime Larrínaga (ex párroco de Maruri, presidente de Foro El Salvador),

Manuel Morillo (del Foro Arbil),

Fernando José Vaquero Oroquieta (presidente de la Fundación Leyre).

Todos ellos bajo la coordinación de José Luis Orella, profesor de Historia en la Universidad San Pablo CEU.

Link:http://www.criteriaclub.com/la-tregua-de-eta-jose-luis-orella-martinez.html

Especial "La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas" de la revista digital Arbil.

Ya está instalado en la red, junto a un banner promocional del libro, la revista digital Arbil, Nº 105, con su especial "La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas”. 

Artículos que figuran en la misma: 

- Equipo de trabajo y objetivos del libro (por Redacción). 

- Índice del libro La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas (por Coordinador). 

- Introducción de La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas (por Coordinador). 

- Entrevistamos a José Antonio Herrero Crespo, un editor que arriesga (por Redacción). 

- Una entrevista al director del libro La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas: José Luis Orella Martínez (por Redacción). 

- ETA, ¿no miente nunca? (por Fernando José Vaquero Oroquieta). 

- ¿Por qué tienen miedo a dialogar? (por José Basaburua). 

- Por dónde irán los tiros (con perdón) de la autodenominada Izquierda Abertzale (por Fernando José Vaquero Oroquieta).

Dirección:

http://www.arbil.org 

LA TREGUA DE ETA: La otra iglesia vasca

Durante los años en que la sociedad española, y dentro de ella, muy especialmente, la vasca, ha padecido el terrorismo de la ETA, muchos fieles católicos amenazados por el totalitarismo etarra se han sentido, con todo derecho, cuando menos olvidados por la jerarquía católica vasca, cuya ambigüedad al tratar el fenómeno de la violencia terrorista ha sido especialmente dolorosa para quienes esperaban de sus pastores una mayor implicación en su sufrimiento. 

Al contrario que los obispos de las diócesis vascas, cuyas pastorales relativas al terrorismo han abusado siempre en sus análisis de los tópicos de la ideología nacionalista (equiparación del sufrimiento de los presos etarras con el de sus víctimas, llamadas constantes a la superación del llamado "conflicto político", etcétera), tanto Juan Pablo II como la Conferencia Episcopal Española han sido saludablemente, cristianamente claros a la hora de enjuiciar el fenómeno de la violencia terrorista.  El anterior Pontífice condenó siempre, sin ningún tipo de matización, no sólo esta violencia física, sino la ideología que le da sustento. Así lo dejó claro en multitud de actos de carácter diplomático oficial, y en sus visitas pastorales a nuestro país.

La Conferencia Episcopal Española, por su parte, dio a la luz el 22 de noviembre de 2002 la instrucción pastoral Valoración del terrorismo en España, de sus causas y de sus consecuencias, en la que se refería al terrorismo de la ETA como "una realidad intrínsecamente perversa, nunca justificable" y, lo que es tal vez más importante, advertía de que "quien quisiera servirse del fenómeno del terrorismo para sus intereses políticos cometería una gravísima inmoralidad"; para concluir con un nítido "no se puede ser neutral ante el terrorismo".  El documento, aunque no lo mostrara expresamente, era la respuesta de la Conferencia Episcopal a la pastoral conjunta que los obispos de Bilbao, San Sebastián y Vitoria hicieron pública en junio de ese mismo año para oponerse a la ilegalización de Batasuna mediante la Ley de Partidos, entonces en discusión, y ahondar en su ya tradicional ambigüedad, con apelaciones al fin de la violencia a través del diálogo sin condiciones (no mediante la victoria del Estado de Derecho), a las supuestas torturas de los presos etarras denunciadas por sus organizaciones pantalla y a la preexistencia de un conflicto de dimensiones históricas como origen del terrorismo.

Un totum revolutum que los hisopos de Monseñor Setién y sus sucesores no se han cansado nunca de asperjar. 

Frente a esa realidad de una jerarquía vasca esclerotizada y convertida en la Brunete Episcopal del nacionalismo hay otro sector eclesial, más humilde, que siempre ha sabido estar al lado de quien le necesitaba y, sobre todo, lo merecía. El Foro El Salvador nació el 10 de junio de 1999, en un gesto de sana rebeldía frente a las estructuras de la iglesia local, para estar al lado de las víctimas y condenar sin ningún tipo de componenda tanto el terrorismo como la ideología que lo sustenta. En su manifiesto fundacional aseguraba que "ETA debe disolverse y entregar las armas sin reclamar contrapartidas políticas que no son acordes con la democracia...", un mensaje muy alejado, cuando no abiertamente apuesto, al tradicional de la jerarquía vasca cada vez que se ha referido a este problema. 

La cuestión del terrorismo etarra y el nacionalismo vasco es el eje central del libro que recientemente ha publicado un ramillete de intelectuales cercanos al Foro el Salvador, vista desde la perspectiva de la tregua anunciada por la banda terrorista y la negociación que el Gobierno español pretende llevar a cabo. En él se ofrecen interesantes estudios antropológicos, históricos, teológicos y políticos, vertebrados a través de la convicción inequívoca de que frente al terror no cabe la ambigüedad, sino la condena expresa que exige el compromiso auténticamente cristiano. 

Se trata de una colección de breves ensayos con el objetivo de abordar el problema terrorista desde múltiples ángulos. En conjunto, constituye un compendio esencial para comprender su origen, su desarrollo y las perspectivas que cabe esperar tras el anuncio de tregua de la banda armada. Especialmente recomendables son el estudio de Jesús Laínz (autor de un espléndido libro –Good Bye Spain– sobre la historia del nacionalismo vasco), titulado, precisamente, "Doce preguntas sobre el nacionalismo vasco", y los capítulos debidos Jaime Larrínaga, ex párroco de la localidad vasca de Maruri, obligado al exilio por la presión nacionalista y presidente del Foro.  

Por su claridad, valentía y decoro cristiano, es una obra que conviene estudiar, especialmente ahora que el clima político, entre el reparto de rosas blancas y los continuos alegatos al inicio del proceso de paz, amenaza con nublar el entendimiento sobre la cualidad moral de los que finalmente intervendrán en ese festival del talante. 

Pablo Molina 

José Luis Orella Martínez (dir.): La tregua de ETA. Mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas. Grafite, 2006; 340 páginas.  

Libertad Digital, suplemento Libros, 30 de junio de 2006

Reseña en el semanario PARAULA del libro “La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas

Ante uno de los acontecimientos políticos más destacados de los últimos meses, el anuncio realizado por ETA de un alto el fuego permanente y las expectativas que ha despertado entre la clase política y los ciudadanos, un libro (*) como éste puede servir de punto de referencia, para reflexionar acerca de la situación actual e imaginar el futuro desde una perspectiva, como se dice en la introducción, “de valoración positiva de la nación española y la cultura católica”.


Este libro recoge las reflexiones de un equipo de analistas y escritores vinculados al Foro El Salvador y el Foro Arbil, que recoge su inspiración en la Doctrina Social de la Iglesia, además de diversas opiniones de personalidades y entidades como el Foro de Ermua, la Asociación de Víctimas del Terrorismo, Gesto por la Paz, José Javier Esparza, José Luis Restán o Ignacio Santamaría.
Coordinado por el director del departamento de Historia y Pensamiento de la Universidad San Pablo-CEU de Madrid, José Luis Orella Martínez, ‘La Tregua de ETA’ traza en seis capítulos y varios anexos la historia del nacionalismo vasco y el origen de ETA, examina la situación de las víctimas del terrorismo y el papel de la Iglesia católica, desde la creación del Foro El Salvador a la actuación de los denominados ‘curas de ETA’ y plantea las esperanzas y temores que suscita el anuncio del alto el fuego.
 

En palabras de uno de los participantes en el libro, José Basaburua: “No es lo mismo, al menos teóricamente, ‘negociar’ que ‘dialogar’. Negociar supone un reconocimiento de la otra parte. Dialogar implica otra perspectiva menos ambiciosa (...) [y] puede ser un instrumento que en un futuro rinda buenos frutos”.

----------------------

(*) "La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas".Coordinado por José Luis Orella Martínez.
Biblioteca de Historia. 340 páginas 
----------------------

PARAULA
Semanario del Arzobispado de Valencia
Valencia, domingo 4-VI-2006

Una manera de colaborar con la Asociación de Víctimas del Terrorismo

Negociación, proceso de paz, tregua, pacificación, verificación, diálogo…

¿Y la verdad, la justicia, el Estado de derecho, la memoria y los derechos de las víctimas, el futuro de la nación…?



Para informarse, juzgar y participar. Un libro que le ayudará a reflexionar:

“La tregua de ETA:
mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas.”

Dirigido por el profesor José Luis Orella Martínez.
Prólogo de Fernando García de Cortázar
Grafite Ediciones. Baracaldo. 2006. 340 páginas.
Disponible en las principales librerías españolas o por medio del teléfono 902-195928.

------------------------------------------------------------------------------------------------

Los derechos de autor fruto de la venta de este libro serán cedidos a la Asociación de Víctimas del Terrorismo.
 

Si te interesa, adquiérelo, y difunde este mensaje entre tus amigos y otros posibles interesados. Gracias.